La primera vez que escuché el tema del Castillo de Wily no estaba prestando atención al juego. Estaba mirando la pantalla, a punto de rendirme, cuando arrancó esa melodía.

Y me quedé.


Mega Man 2 es un juego de acción en plataformas de NES publicado por Capcom en 1988. Controlas a Mega Man — un robot azul creado para proteger a la humanidad — y tu misión es recorrer los mundos de ocho Robot Masters, robarles sus armas, y abrirte paso hasta el castillo final del Dr. Wily.

Lo que te encuentras desde el principio es algo que en 1988 era inusual: puedes elegir el orden. Ocho mundos en pantalla, sin secuencia obligatoria. Esa libertad parece pequeña. No lo es.


Cada Robot Master tiene su carácter. Metal Man en su fábrica metálica. Air Man entre vientos y plataformas suspendidas en el aire. Quick Man y su pasillo de rayos láser que no perdona ni la primera vez ni la décima.

El sistema de armas es donde el diseño se vuelve elegante: cuando derrotas a un jefe, te quedas con su arma. Y cada arma tiene debilidad contra otro jefe. El juego te invita a descubrir el orden correcto sin decírtelo jamás.

La primera vez tardas. La segunda ya sabes. La tercera lo haces casi sin pensarlo.

Hay algo muy satisfactorio en eso.


La banda sonora se atribuye sobre todo a Takashi Tateishi, con chips de sonido limitados y sin herramientas modernas de composición.

Y sin embargo: el tema del Castillo de Wily — "Dr. Wily Stage 1" — es treinta y ocho años después una de las melodías más reconocibles que ha producido un videojuego. La gente que nunca ha tocado una NES la reconoce de haberla escuchado en otro lugar.

Eso no pasa por accidente.


Mega Man 2 no debería existir.

El primer juego no vendió suficiente para justificar una secuela inmediata. Capcom no la pidió como proyecto prioritario: el permiso llegó con una condición — sacarla adelante sin descuidar lo que sí tenía luz verde oficial. Así que el equipo, dirigido por Akira Kitamura y con Keiji Inafune en el diseño, la fue armando en sus horas libres, de noche, compaginándola con esos otros proyectos.

Nadie les pidió que lo hicieran. Lo hicieron igual.

Cuando Capcom lanzó Mega Man 9 en 2008 — veinte años después — el productor declaró que querían "superar lo que hicimos con el 2". No el 3, no el 6, no el 8. El 2. El juego que nadie pidió. Y que todos intentaron superar.


Hay juegos que envejecen. Hay juegos que se convierten en piezas de museo. Y hay juegos que cuando los enciendes hoy siguen siendo exactamente lo que prometían ser.

Mega Man 2 es de los terceros.

No por nostalgia. Porque el diseño de niveles es sólido, la curva de dificultad está bien calibrada, las armas son divertidas de usar y la música todavía te pone en modo concentración antes de que te des cuenta.

"Get equipped with Metal Blade."

Está disponible en la Mega Man Legacy Collection — seis juegos clásicos en un solo paquete — para Nintendo Switch, PS4, Xbox One y PC (Steam). Normalmente cuesta alrededor de 15 dólares y entra en oferta con frecuencia, así que si no tienes prisa conviene esperar a una rebaja.

Si te llama la atención, la colección te lo pone fácil. Buen punto de entrada.